05Diversidad

Nosotros nos expresamos abiertamente y con robusta civilidad sobre todo tipo de diferencias humanas.

Convivir con lo distinto

Convivir con aquello que es distinto resulta difícil. Nuestras creencias, valores y estilos de vida no sólo contrastan, sino que entran en conflicto. Sin embargo, no habría porqué tenerle miedo a la diversidad ya que las situaciones conflictivas son parte intrínseca de la libertad, además de una fuente de creatividad constante. Si no existieran las diferencias entre nosotros tampoco habría diversidad de opciones entre las que poder elegir y no habría libertad. Defendemos, por tanto, que no exista una prohibición de situaciones de conflicto, aunque sí la garantía de que éstas se produzcan y desarrollen de manera civilizada.

Este es el espíritu en el que se basa nuestra propuesta, un espíritu propenso al debate, que se revela, por otra parte, en el resto de los principios que proponemos. Debemos ser libres para hablar abiertamente sobre cualquier tipo de diferencia humana, asegurándonos también de que las palabras no se convierten en puñetazos. De ahí viene la necesidad de lo que hemos denominado ‘civismo’. Al igual que los traductores de Wikipedia, donde el término civismo es clave, nuestros traductores, todos ellos estudiantes de la Universidad de Oxford, se han topado con algunas dificultades a la hora de encontrar equivalentes en sus respectivos idiomas. De la definición de ‘civismo’ del Oxford English Dictionary me gustan, en particular, dos acepciones: ‘comportamiento o expresión apropiados a las interacciones civiles’ y ‘el mínimo grado de cortesía necesario en una situación social.’

‘Lenguaje de incitación al odio’ y ‘características inmutables’ 

Gran parte de la literatura sobre libertad de expresión tiene como fin la reflexión sobre cómo debiera estar reglada la expresión de las diferencias entre nosotros. En inglés se emplea una abreviación, hate speech(traducida al español como lenguaje de incitación al odio) para referirse al tipo de discurso que descalifica yataca a una persona o grupo de personas debido a sus características supuestamente típicas. El Artículo 20del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos dice que ‘toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por ley.’ Libros enteros tratan de definir con exactitud la interpretación que debe darse a este artículo, además de buscar el equilibrio y la reconciliación entre las demandas que se hacen desde el Artículo 19 y el Artículo 20 del Pacto. Existen grandes diferencias entre lo que está permitido hacer en cada país y la línea divisoria no se encuentra sólo entre los estados autoritarios y democráticos liberales.

Como decía, incluso entre las democracias más antiguas de Occidente existen grandes  diferencias. En la mayoría de los países de Europa y en el mundo de habla inglesa (Australia, Canadá, etc.) lo que sí está permitido decir y lo que no se halla mucho más legislado que en los Estados Unidos. El contenido de nuestro cuarto principio se encuentra profundamente relacionado con los temas de los tres principios que le siguen: la libertad para debatir la historia, la ciencia y otras áreas del saber (ver P5), la incitación a la violencia (ver P6) y la religión (ver P7). La propuesta que hacemos aquí se centra directamente en las declaraciones o imágenes que atacan o realizan generalizaciones negativas sobre otros seres humanos a causa de quiénes son, en lugar de lo que creen o piensan; sólo porque tienen una piel más oscura, por ejemplo, o son mujeres, o nacieron en una determinada tribu o familia.

En los Estados Unidos a estos elementos se les denomina ‘características inmutables’. Sin embargo, cuando examinamos este tipo de características con más calma vemos cómo algunas de ellas son más inmutables que otras. Comúnmente se contrasta la religión, que se puede cambiar, y la raza, que no se puede. ¿Pero, hasta qué punto está clara la distinción? Ciertamente, uno no puede cambiar el color de su piel, si bien, según la tesis de Paul Gilroy y también de otros autores, el concepto de raza es, en realidad, una mera construcción social. Durante décadas, la misma persona que (nos guste o no) se describía invariablemente como “negro” en los Estados Unidos podía ser “blanco” en Brasil. Por tanto ¿realmente pertenece la “raza” de forma inequívoca a la lista de lo inmutable, y la “religión” a lo mutable? ¿Cuáles son, según tú, las ‘características inmutables’?

¿Por ley o por práctica social?

Este principio, al igual que los otros nueve, sugiere que la ley debería restringir lo menos posible y tanto como sea posible debe ser regulado por nuestra propia libre elección como personas adultas, ya sea como vecinos, ciudadanos o ciberciudadanos (netizens – ciudadanos que hacen uso de Internet). Tratar de imponer civismo por ley trae consigo muchos problemas. La complejidad de las identidades humanas, sobre todo si se tiene en cuenta el mundo tan mezclado en el que vivimos, hace de la definición de lo que debería prohibirse una tarea verdaderamente difícil. En cada país reina una legislación llena de terminología ambigua. Así, se emplean términos como ‘agitación’  (Reino Unido), ‘amenazas’ (Dinamarca), o ‘provocación’ (España). Los que defienden este tipo de legislación afirman que ‘sólo se utiliza en casos muy extremos’. En cambio, cuando uno hace cuenta del historial resulta que se ha utilizado en algunos de los casos más extremos, pero también en varios que no eran tan extremos (leer nuestro caso práctico). En el mejor de los casos, su uso ha sido selectivo y en el peor, casi al azar. La gente no sabe dónde está el límite y esta inseguridad jurídica trae consigo un efecto amedrentador.

Una vez que se camina por esta senda regulatoria hay que hacerle frente a la acusación de doble moral. Si la raza está cubierta, entonces ¿por qué no lo ha de estar la religión? Si lo está la religión, ¿por qué no la sexualidad? Si se refiere a los judíos y a los cristianos, ¿por qué no a los musulmanes? Si los musulmanes, ¿por qué no las lesbianas? Si las lesbianas, ¿por qué no las personas mayores? Cuando el Estado trata de satisfacer estas objeciones, se produce un efecto que no tiene marcha atrás – debiendo incluir cada vez a más personas y grupos de personas. El efecto de retén al que nos referimos puede ser causado por la búsqueda de igualdad de un liberal aunque también del ejercicio de presión y poder de un lobby. Siguiendo esta lógica, cuanto más diversa sea una sociedad más tabúes habrá dentro de ella.

En última instancia, se llega a la postura recogida en la Sección 153A del Código Penal indio que amenaza con hasta tres años de cárcel a quien, “por palabra, verbal o escrita, o por signos o representaciones visibles o cualquier otra forma, promueva o intente promover, por motivos de religión, raza, lugar de nacimiento o residencia, idioma, casta, comunidad o cualquier otro motivo, la discordia o sentimientos de enemistad, odio o mala voluntad entre grupos regionales, castas o comunidades con diferente religión, raza o lengua…” (Las cursivas son mías). A primera vista, esta medida puede resultar el arquetipo de una receta multicultural moderna cuando, en realidad, ésta se remonta a la época del Imperio Británico y a un Código Penal escrito por el historiador inglés Thomas Babington Macaulay. La lógica tras esta ley era la de la histórica opresión colonial: el taparles la boca a los nativos, pudiendo encerrar a cualquiera que dijera algo ofensivo a otro.

Pero el hecho de impedir que la gente exprese públicamente sus pensamientos y emociones no impide que los puedan tener. Esos pensamientos y sentimientos simplemente se reprimen y guardan, a la vez que se intensifican – re-emergiendo finalmente de forma más violenta.

Tomar ofensa

Dicha legislación tiene el efecto perverso de alentar a la gente a sentirse ofendida. ¿Queremos acaso ser personas que toman ofensa por todo constantemente? ¿Compartimos, por el contrario, el criterio del escritor sudafricano JM Coetzee y consideramos que “es la marca de una posición débil, y no fuerte cuando alguien, ante el reto, se ofende.” ¿Queremos acaso educar a nuestros hijos para que se vean a sí mismos como víctimas? Incluso si piensas que la ley debe ser utilizada de una manera simbólica, expresiva, para “enviar un mensaje”, ¿es este el mensaje correcto? ¿O preferimos que nuestros hijos crezcan sabiendo que el ser humano degradado por un insulto sin fundamento, ya sea racista, sexista, nacionalista o etario, es la persona que profiere el insulto y no la persona a quien va dirigido?

En inglés hay un refrán que dice “sticks and stones may break my bones, but words can never hurt me” o traducido al español: “palos y piedras podrán romper mis huesos, pero las palabras nunca podrán hacerme daño”. Este dicho, en sentido descriptivo, está claramente errado. Las palabras pueden herir profundamente. Pero si se entiende en sentido prescriptivo, se descubre un significado diferente: yo quiero ser el tipo de persona que no puede ser herido por un lenguaje ofensivo e insultante. En un mundo en el que nos enfrentamos a diario y de cerca con la diferencia, todos necesitamos aprender a volvernos indiferentes a las críticas.

Ciertamente, eso es más fácil de decir y también de hacer si se es un hombre rico y poderoso perteneciente a la mayoría dominante que si se es una mujer pobre e integrante de una minoría marginada. Nuestro código voluntario no puede quedarse en decir “debemos ser menos sensibles y tener las espaldas más anchas”, sino que también debe hacerse eco de las diferencias que existen entre pobres y ricos, débiles y fuertes.

Hacia un Civismo Sólido

Para que la expresión sea libre, debemos tener el derecho a ofender, lo cual no quiere decir que tenemos el deber de ofender. Para ello debemos encontrar formas en las que podamos hablar con franqueza de las diferencias humanas sin caer, eso sí, en el insulto a la dignidad humana básica que tienen las personas de las que hablamos o hacia las que nos dirigimos.

Son muchos los caminos para llegar a un civismo sólido. Las formas para lograrlo varían según el contexto (sumándose así a la idea de que una ley de libertad de expresión universal no es buena a la hora de regular las interacciones humanas más complejas). Muchas veces, el humor consiste en transgredir las líneas habituales de civismo. Si se toman de forma literal, la mitad de los chistes son difamaciones étnicas o sexuales y un ejemplo de ello, aunque sea uno suave, es cuando Omid Djalili dice “soy el único cómico iraní en el mundo, y eso ya son tres más de los que hay en Alemania”. En ocasiones, la diferencia entre una broma judía y una antisemita es quién la cuenta.

Sin pensarlo, todos ajustamos nuestros parámetros de civismo repetidas veces al día. De esta manera hay cosas que le contarías a un amigo en un bar y que no mencionarías nunca en casa de la abuela. Los comités, las escuelas, los clubes, las fábricas, las universidades, las oficinas, todos tienen sus propios códigos formales e informales. Estos son el tipo de instituciones que normalmente insisten más en tener un mayor grado de cortesía formal que la que se emplea en otros sitios. La mayoría de las publicaciones y páginas web tienen sus propias normas editoriales y de la comunidad.

La Libertad de Expresión como Navegación

El filósofo Michel Foucault nos dice que el pensador epicúreo, Zenón de Sidón,  defendía que la libertad de expresión fuera enseñada como una habilidad, una techne, similar a la medicina o la navegación. De esta afirmación no sé cuánto corresponde en realidad a Zenón, y cuánto a Foucault, pero me parece un pensamiento vital para nuestro tiempo. En este mundo abarrotado de gente, tenemos que aprender a navegar por las palabras, como los antiguos navegantes aprendieron a navegar por el Mar Egeo. Eso sí, nunca podremos aprender si el Estado no nos permite que nos hagamos a la mar con nuestra barca.

Un buen ejemplo de una comunidad que discute a fondo sus propias normas de civismo es Wikipedia. Nosotros hemos intentado hacer lo mismo con las normas de comunidad de esta página. Si la mayoría de nosotros pudiéramos ponernos de acuerdo, en un debate franco y civilizado, sobre los límites voluntarios y autoimpuestos del debate libre en una comunidad o un contexto particular, sería un logro tanto para la libertad de expresión como para la civilización.

¿Qué opinas? Este es un tema delicado y complejo. Algunos de nuestros asesores no están de acuerdo con el argumento que he presentado aquí. Jeremy Waldron, por ejemplo, se muestra más a favor de un tipo de legislación como la europea y la canadiense. Observa el contraste de sus puntos de vista. Luego, si quieres, añade el tuyo.


Comentarios (13)

Google Translate proporciona traducciones mecánicas. Éstas proporcionan una idea aproximada de lo que ha escrito el contribuyente y por ello, no debieran interpretarse como una traducción sutil y precisa. Léelos teniendo esto en cuenta.

  1. All taboos are different and thus be treated differently.

    One the one hand, taboos exist in a way that hinders efficient decision making. For example, criticizing anyone who is homosexual, of a certain ethnicity, of a certain religion etc. for things completely unrelated to the aforementioned traits, can cause a disproportionate amount of controversy, so as to render any discussion impossible. An example that comes to mind is regarding the Israeili community in the US. There was a book called «The Israel Lobby» written by Professor Walt and Professor Mearsheimer. While the book was merely attempting to point out that US policy may be influenced too much by AIPAC, it was criticized by certain members of the pro-Israel community as anti-semitic. Anything critical of the Israel community being dubbed as anti-semitism discourages healthy debate. Same goes with racism and homophobia.

    On the other hand, I believe some taboos should remain in place. I used to be the most carefree liberal person I knew in the past, a staunch practitioner of subjectivism. One day I met someone who pronounced publicly his support for zoophilia, and said «anyone wishing to debate me on this issue is welcome, for I will crush your arguments». Even with my laisser-faire attitude at the time, I sensed a great discomfort. I heard about zoophilia for the first time because of him. (I wish I can un-learn this.) Truth is, debating about zoophilia on a wider scale, will only serve to educate existing perverts in society to pave the way for actual practice. A debate won’t change them. Logic works both ways, so there many never be an end to the debate at all. And those who are against it, will be against it anyways, without discussion. Same goes with paedophilia and incest.

    개인적으로는 특정 사회적 금기가 존속했으면 좋겠으나, 민주주의 원칙과 양립하지 않는다는 문제가 있죠. 민주주의가 무엇을 위한 것인지 재고를 필요가 있다고 봅니다.

  2. You state: «Freedom of expression helps us get closer to the truth.» It seems to me that you are here applying an observer-independent view of reality. Please correct me if I’m wrong. – I ask: Who’s truth? Where do you have that truth? From an observer-dependent view of reality, which I apply, your principle doesn’t make much sense. Here truth or ‘reality = community’ (in Heinz von Foerster’s very simple words).

    • Je suis également gênée par l’usage du mot ‘vérité’. Quelle est la fonction de l’article défini, s’agit-il vraiment de ‘la vérité’? Peut-il y avoir plusieurs vérités? Serait-il question d’une vérité subjective plus que de ‘la vérité’? Est-il préférable de laisser ce terme défini par son seul article ou l’idée qui se cache derrière bénéficierait-elle d’un adjectif (ou deux) pour la rendre plus claire? Et en fin de compte, qu’est-ce que ça veut dire ‘la vérité’?

      I also feel uneasy with the use of the word ‘truth’. Why is there a definite article here, are we really talking about the truth? Could we conceive many truths? Can this truth be a subjective one more than ‘the truth’? Would it be better to leave this term with its article as sole definition or could the idea behind it benefit from an adjective (or two)? Actually, does ‘the truth’ mean anything?

      Ich betrachte auch das Wort ‘Wahrheit’ mit Unbehagen. Warum gibt es ein bestimmter Artikel hier, sprechen wir ja von ‘der Wahrheit’? Können nicht auch Wahrheiten bestehen? Kann diese Wahrheit subjektiv mehr als ‘die Wahrheit’ sein? Ist es besser das Wort allein mit seinem Artikel zu belassen oder wurde die Ansicht, die hinter ihm steht, mit einem Adjektiven (oder zwei) mehr verstehbar? Im Grunde genommen, bedeutet ‘die Wahrheit’ etwas wirklich?

      • The typical modern approach that «All truths are subjective» may only be valid on a narrow sense, in a sense that we are trapped in our own perceptions. But to take this argument to its extreme, one could say, «I brutally murder children and that is how I achieve truth in life». One can say then, that «human rights» is the absolute norm. But that would require the presence of an absolute truth, which would be self-contradictory.

  3. «Even false challenges can contain a sliver of truth. The mind’s muscles, like the body’s, must be stretched to stay strong.»

    So why all the use of the intolerant word ‘denier’ esp over climate change? True freedom of speech involves standing up for the right of those who you disagree (or even hate most )with most to say (and be heard) what they think.

  4. There are some things that shouldn’t be discussed ever, like pedophila or terrorist-promoting materials.

    • Can you elaborate? How can we tackle paedophilia if we never discuss it? I also don’t think it’s a clear-cut case with materials promoting terrorism. Who decides what constitutes a terrorist act? There is no legally binding definition in international law. Plus what if I set up a «terrorist» website but no-one reads it? I’d be interested to hear what you think.

  5. Auch mir erscheint dieses Prinzip als zu schön, um die Probleme zu lösen. Natürlich läßt sich niemand durch ein Verbot, durch ein Tabu davon überzeugen, dass ein massenmord, eine systematische Vernichtung von Menschen stattgefunden hat. Die Leugnung der Ermordung von Milllionen unschuldiger Menschen in Deutschland und durch Deutsche isgt aber nicht Ausdruck einer bestimmten Meinung sondern es dient der Provokation und Verächtlichmachung der Ermordeten und der Überlebenden dieses Massakers.
    Und ein zweites Problem: die Freiheit der Verbreitung von Wissen muss möglicherweise Grenzen haben beim Urheberrecht.

  6. The problem is not only «allowing» the discussion and dissemination of knowledge, but also making sure that it happens.
    One the biggest issues related is determening the definitions of such words as «genocide» and its use. These words carry very large negative conotations, and it is no secret that wording used in describing an event can easily sway the public’s opinon. Keeping this in mind, I think it was a mistake to mention only authoritation, totalitatian and non-western countries (as Turkey). True, the United States government may not persecute it’s journalists for claiming that what happened in East Timore from 1974-1999 was a systematic «genocide» of its citizens by Indonesian army, but that is because barely any do so, reason being that Indonesia is a close ally of the USA. Similar events happened when the Kurds were persecuted and killed by Iraqis and Turks. The amount of times the word «genocide» was used to describe the actions of Iraqi army was by a very significant margin larger than the amount to describe the Turkish military army actions, despite the fact that their (Turks) actions were by far way worse (in terms of number of casualties, displaced people etc.). And once again it was the relations of the US with these countries that determined the treatement of the events in the media.
    Therefore, I think that this priciple, despite me agrreing with it, is too idealistic for the world we live in.

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Debate sobre la Libertad de Expresión es un proyecto de investigación del Programa Dahrendorf de Estudios para la Libertad en el St Antony's College de la Universidad de Oxford. www.freespeechdebate.ox.ac.uk

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